ERĒMĪTA
ERĒMĪTA es un préstamo del griego ἐρημίτης “del desierto, alguien que vive en el desierto”. Este término griego es un derivado de ἐρημία, la forma femenina del adjetivo ἔρημος “vacío, desolado”, que tomó forma de sustantivo y fue empleado para referirse específicamente a la acepción de “desierto” como ecosistema. El griego ἔρημος se popularizó en la baja época latina en gran medida por uso por escritores eclesiásticos, sobre todo en el sentido de “lugar ocupado por ermitaños”. Pasó al romance, sin embargo, con la acentuación griega, no con la latina ERĒMUS y de ahí la frecuente síncopa de la vocal interior, imposible en otro caso. Ha sido heredado por todas las lenguas romances de Occidente (cast. yermo, cat. erm, it. y port. ermo…). De ERĒMĪTA surgen también varias formas románicas (cast. ermita, it. romito, cat. ermità, etc.). El cast. eremita es un cultismo, y ermitaño ha de ser entendido probablemente como una alteración del más antiguo ermitan, y este del primitivo ermitano, tomado del latino tardío *ERĒMĪTANUM, que ha de ser un derivado adjetival tardío a partir de ERĒMĪTA. Coromines señala tanto en DCECH como DECat una flexión latina nom. eremita, gen. eremitanis, que atribuye al latín tardío, sin precisar dónde aparecería, pero que nunca puede estar en el origen del castellano ermitaño, ni del portugués ermitâo, por citar tan solo dos lenguas. DÉLL s.v. erēmus,DCECH s.v. yermo, REW 2890 & 2891.
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Erredakzioa: E. Nieto Ballester
Redacción de Roxana Shivafar Dalvand, alumna de "Historia de la lengua latina", curso 2025-2026, UAM