MALĂCA
Con gran probabilidad es un nombre indígena adaptado a la lengua fenicia por los colonos de esa procedencia allí instalados con una forma como [mlka] o similar y después adaptado de esta lengua a su vez a la lengua latina con la forma MALĂCA, cuya cantidad breve parece asegurada por la posición del acento en latín. Esta forma latina, probablemente con la /k/ ya sonorizada en /g/ habría sido, a su vez, adaptada por la población venida arabófona como Malaqa, con velar sorda. Por último, la forma castellana Málaga puede proceder de la adaptación de esta forma árabe, lo que implica la conversión de la sorda en sonora de nuevo, pero también puede haber sido la conservación de la forma romance preárabe, pues se trata, en definitiva, de un nombre importante, de una ciudad que nunca fue olvidada en la parte romance-cristiana del país. Obviamente, tratándose de un topónimo cuyo origen último es indígena, en una lengua no precisada con seguridad, nada se puede decir del significado originario.
Redacción: E. Nieto Ballester