DEUS
El sustantivo latino DEUS, -I, resultado de la evolución fonética de un más antiguo deiuos (atestiguado), es un importante término usado en toda época y con pervivencia panrománica. Se trata de un antiguo derivado cuyo significado originario era "luminoso". En virtud de distintos procesos analógicos el latín ha dispuesto tanto del sustantivo DEUS, -I, "dios" como del adjetivo DĪVUS, -A,-UM, "divino", ambos en origen el mismo término. Ha dado lugar a una serie importante de derivados y compuestos como DĪVĪNUS, -A, -UM, DĪVĪNĬTAS, DEIFĬCUS, DEIFĬCO, etc. La raíz última es la misma en otros importantes términos de la lengua latina como DIES, -EI, "día" o el mismo IUPPITER (<*dieupater). Tanto el castellano dios como el gall.-port. deus proceden inequívocamente de la palabra en nominativo o vocativo. En un principio, sin duda, existió en esta palabra, de significado tan especial, una flexión bicasual mantenida largo tiempo. En castellano, así, se dijo Dios para nominativo y vocativo, dio para el resto de los casos, pero posteriormente la primera de las formas se hizo única. La historia de la palabra es igual en gallego y portugués, con mantenimiento allí de la forma latina sin cambio alguno, deus. En los dos casos se crearon plurales analógicos del singular, cast. dioses, gall. port. deuses. En catalán también existió esta flexión bicasual largo tiempo, pero al final la forma que se impuso fue la procedente del acusativo, como era regular en el resto del léxico, déu. Por razones evidentes estamos ante un término de amplísima historia y desarrollo muy complejo y especial sobre el cual puede consultarse, con especial provecho, DÉLL s.v. deus, divus, DCECH s.v. dios, DECat s.v. déu, REW 2610, etc.
Redacción: E. Nieto Ballester