MĒNSA
Parece que se trata de un término originariamente técnico-religioso con el significado de “superficie sagrada sobre la que se depositaban ofrendas para los dioses”. Con el paso del tiempo, a medida que la palabra pasó a ser de uso más común, adoptó un significado más amplio y profano, el de “superficie plana sobre la que se colocan objetos, sobre todo comida” – ya que su uso estaba más ligado al de mesa de comedor (DÉLL s.v.). Esta palabra fue conservada en las lenguas romances de los extremos este y oeste de la Romania (gall., port., cast.) y en Cerdeña, pero en italiano, en galorromance y en catalán se sustituyó por la palabra TABŬLA (DCECH, s.v. mesa). Naturalmente la presencia del término en el dominio hispánico no puede considerarse, en modo alguno, rasgo arcaico o dialectal de un supuesto latín hispánico.
El sustantivo también se usaba para referirse a un tramo de suelo o un tipo superficie o de terreno y vemos que en algunas zonas del dominio hispánico de América se ha conservado este sentido de la palabra, incluso con derivados, como el argentino mesada (DCECH, loc. cit.), que sería lo llamado en España "encimera". La aplicación toponímica de este sentido derivado, metafórico, está bien presente en el español de Europa. Considérese, así, también el uso actual topográfico de meseta.
Redacción: E. Nieto Ballester
Redacción de María Martínez Camarena, alumna de "Historia de la lengua latina", curso 2025-2026, UAM